Potenciar el engagement de los estudiantes en el aula actual

Student Engagement in the Modern Classroom

Un alto nivel de implicación de los estudiantes generalmente se considera como un indicador de éxito en el ejercicio de la docencia. El término inglés engagement resume en una sola palabra un objetivo ambicioso, que supone potenciar la participación, el compromiso y la implicación de los estudiantes. Sin embargo, generar este tipo de interacción en el aula representa un desafío para la escuela actual. Este propósito también resulta más difícil si se tiene en cuenta que la participación de los estudiantes se puede medir de diferentes formas, y el concepto en sí no tiene una sola definición universalmente aceptada.
Continúe leyendo para aprender sobre el engagement de los estudiantes en el aula actual y cómo se puede entender este fenómeno. Además, conocerá las métricas clave y las diversas estrategias y actividades de participación que los profesionales de la educación pueden poner en marcha para lograrlo.


Conseguir un alto nivel de participación de los estudiantes es esencial para alcanzar el éxito y la excelencia docente. Al fin y al cabo, es mucho más probable que los estudiantes lleguen a retener información valiosa y desarrollar un aprendizaje significativo, alcanzando un conocimiento completo de un tema o concepto, si sienten que las lecciones son interesantes, amenas, útiles, significativas e importantes para ellos.
Como es lógico, generar este tipo de implicación de los estudiantes en el aula de hoy, requiere la puesta en práctica de estrategias y actividades adecuadas para promover la participación.
Estos elementos deben aunarse con profesores capacitados, ayudando así a garantizar que los estudiantes puedan mantener la concentración e implicarse emocionalmente en su propio aprendizaje, dando como resultado un mejor aprendizaje y clases más enriquecedoras.

STUDENT ENGAGEMENT IN THE MODERN CLASSROOM

¿Qué es el engagement en el contexto del aprendizaje?

En términos generales, el engagement de los estudiantes se considera uno de los requisitos e indicadores clave para una enseñanza de alta calidad, pero no es fácil encontrar una definición simple en pocas palabras, ya que influyen diversos factores, y hay diferentes componentes en juego para entender su significado de manera amplia. Puede tomarse como referencia la definición que aporta el Glosario de Reforma Educativa, una iniciativa creada por greatschoolspartnership.org, una organización estadounidense sin ánimo de lucro centrada en mejorar el sistema educativo. Este glosario define el engagement como: «el grado de atención, curiosidad, interés, optimismo y pasión que los estudiantes muestran cuando están aprendiendo o se les enseña».

Se podría decir que la participación de los estudiantes solo se logra cuando éstos no se limitan a participar en actividades de aprendizaje, sino que se involucran en su propio aprendizaje. Esto puede incluir factores como la atención, la participación en las actividades del aula, el compromiso emocional, su nivel de motivación y el grado en que se sienten protagonistas de su propio proceso de aprendizaje. También influyen otras cuestiones, tales como tener un sentido de pertenencia al grupo y un objetivo que alcanzar.

Un estudiante que esté realmente comprometido, con el que sea haya conseguido este engagement, dará muestras claras de querer aprender, se interesará activamente en el tema y mostrará su intención de comprenderlo realmente. Se trata de algo que va más allá de la simple exigencia para aprobar un examen o completar una tarea en particular. La participación o engagement de los estudiantes contrasta claramente con el prototipo de estudiantes desmotivados. Estos últimos se caracterizan principalmente por falta de implicación, falta de interés en los contenidos, participación limitada en las actividades de la clase y / o evidencia de autosabotaje académico.

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Estrategias de engagement en el aula

Hay una serie de estrategias para potenciar el engagement de los estudiantes que el profesorado puede utilizar para aumentar el interés, la participación e incluso el disfrute de sus clases. Algunas de las estrategias de participación estudiantil más populares e importantes se describen a continuación:

Aprendizaje activo

El concepto de aprendizaje activo se centra en involucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje a través de actividades significativas, que les ayuden a pensar realmente en lo que están haciendo y por qué. La idea es brindar a los estudiantes la oportunidad de participar realmente en las clases.

Por ejemplo, se les puede pedir a los estudiantes que apliquen un aprendizaje teórico a una situación real o hipotética, o que demuestren frente a la clase el procedimiento a seguir para resolver un problema o un caso práctico. El aprendizaje activo también podría implicar la realización de un experimento, la realización de investigaciones de campo y una amplia variedad de actividades que van más allá de lo que se suele realizar en las clases tradicionales.

Esta forma de trabajar supone una ruptura con el enfoque convencional de la enseñanza, que se limita a transmitir la información. En ese contexto, los estudiantes tienen un papel pasivo, y se espera de ellos que se limiten a escuchar y retener la información para poder aplicarla en el futuro.

Tecnología para el aula

La introducción de la tecnología para el aula en los entornos de aprendizaje puede mejorar la participación usando diferentes herramientas. Uno de sus principales beneficios es la capacidad de crear clases novedosas que utilizan contenido variado, desde presentaciones de diapositivas hasta vídeos e incluso realidad virtual.

Además de contribuir a hacer las clases más amenas, para evitar la pérdida de concentración, el uso de EdTech puede servir para hacer más dinámica la exposición de los contenidos, mejorando la atención de los estudiantes que tienen diferentes estilos o preferencias de aprendizaje. La tecnología de pizarra digital interactiva y la tecnología inmersiva también pueden ayudar a los estudiantes a involucrarse más directamente en su propio aprendizaje.

Gamificación

Otra estrategia utilizada para impulsar la participación de los estudiantes es la gamificación, que implica el uso de elementos de juego, o un diseño lúdico de la actividad en contextos educativos. En este caso, la idea es hacer que el aprendizaje sea más agradable, facilitando a los estudiantes la memorización, y aumentando las posibilidades de que se interesen y recuerden la información que se les facilita.

La introducción de juegos en el aula contribuye a desafiar a los estudiantes, introduciendo un factor de competitividad que estimule a poner en práctica todo su potencial. Así mismo, también sirven para fomentar el trabajo en equipo y hacer que las clases sean diferentes al enfoque convencional basado en explicaciones magistrales. Por otro lado, las investigaciones sugieren que los competiciones y ligas escolares en línea pueden mejorar la atención y la implicación emocional.

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Aprendizaje colaborativo

El aprendizaje colaborativo o cooperativo es una estrategia para promover la participación del alumnado, que se basa en la idea del trabajo en equipo. Los estudiantes pueden organizarse en parejas, grupos pequeños o incluso en equipos grandes, con la premisa de que deben trabajar juntos para lograr sus objetivos de aprendizaje o para conseguir retos que serían difíciles de alcanzar individualmente.

Hay muchos ejemplos de tareas que pueden englobarse bajo el paraguas del aprendizaje colaborativo, tales como actividades de resolución de problemas, experimentos, presentaciones y debates. Estos métodos pueden funcionar para mejorar el aspecto social del aprendizaje, proporcionar a los estudiantes un sentido de pertenencia al grupo y ayudar a desarrollar habilidades relacionadas con la comunicación, la distribución de tareas y la responsabilidad.

Actividades para potenciar la participación de los estudiantes

Dentro de estas estrategias para potenciar la participación de los estudiantes, hay algunas actividades más específicas a las que se puede recurrir para mejorar la calidad de la enseñanza y elevar el nivel de interés y compromiso de los estudiantes. Se muestran algunos ejemplos a continuación:

Pizarra digital interactiva

Las pizarras digitales interactivas son un ejemplo de tecnología en el aula que ha ayudado a modernizar un elemento clásico como la pizarra, para adaptarlo a las necesidades actuales. Las soluciones modernas de software de pizarra digital pueden combinar el uso tradicional de una pizarra con funcionalidades propias de un ordenador, como la posibilidad de deshacer acciones, limpiar la pizarra al instante o integrar imágenes, vídeos y música.

Las presentaciones de diapositivas se pueden mostrar y modificar fácilmente, con anotaciones y otras superposiciones agregadas en tiempo real. Además, el software de pizarra digital puede ser utilizado fácilmente tanto por estudiantes como por el profesorado. Una de las tendencias recientes en esta área, que puede impulsar aún más la interacción de los estudiantes, es el aumento de las pantallas táctiles, que sustituyen a los antiguos proyectores.

Saber más sobre cómo potenciar el compromiso de los estudiantes utilizando la pizarra digital interactiva.

Aprendizaje asistido por vídeo

La aparición del aprendizaje asistido por vídeo ha contribuido a que las clases sean más entretenidas, al tiempo que ha proporcionado un cambio de ritmo muy necesario en las clases que, de otro modo, dependerían de exposiciones por parte del profesor o de la lectura de libros de texto. El contenido de vídeo puede explicar los temas de manera amena, además de proporcionar ayudas visuales y de audio. También puede ayudar a que algunas lecciones se recuerden más fácilmente.

Cuando se combina con la pizarra digital y tecnologías de enseñanza similares, el aprendizaje asistido por vídeo puede convertirse en una experiencia totalmente interactiva. Además, el uso de vídeos como apoyo en la enseñanza de algunos temas puede servir para disponer de más tiempo durante las clases, que puede ser utilizado para brindar atención personalizada a los estudiantes que más lo necesitan.

Obtenga más información sobre el aprendizaje asistido por video para potenciar la participación de los estudiantes.

Role-Playing

El objetivo de las actividades de role playing es que los estudiantes asuman el papel de una persona en un entorno o situación particular y actúen en consecuencia, con el fin de mejorar su conocimiento del tema en cuestión. Es más probable que sea relevante para los estudiantes en la escuela secundaria y superior, porque a menudo requiere que sean capaces de comprender situaciones y contextos complejos.

El role playing se puede combinar con actividades de investigación, planificación grupal y debates en el aula, para mejorar la comprensión y asegurar la participación de toda la clase. Es una buena herramienta para potenciar el aprendizaje activo, además de ayudar a desarrollar habilidades de comunicación.

Microlearning

En algunos casos, los estudiantes tienen períodos de atención relativamente cortos, lo que puede dificultar la implicación cuando se trata de lecciones largas. Si bien la idea del microlearning o microaprendizaje se asocia principalmente con el eLearning, la premisa básica también se aplica a situaciones en el aula, donde las lecciones y los procesos de aprendizaje se dividen en unidades o partes más pequeñas y manejables.

Por ejemplo, dividir el contenido de 90 minutos en seis secciones, cada una de ellas abordada de forma ligeramente distinta y cada una con una duración de alrededor de 15 minutos, puede ayudar a que en su conjunto sea más fácil de asimilar. Además,  da a los estudiantes la oportunidad de ir procesando de forma progresiva los temas a medida que se van exponiendo, en lugar de intentar reconstruirlo todo al final, cuando su atención puede haber decaído.

Esto no solo ayuda a mantener a los estudiantes implicados durante toda la clase, sino que también puede impulsar la retención de conocimientos y el rendimiento académico a largo plazo.

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Medir el compromiso de los estudiantes

En el pasado, uno de los grandes desafíos a los que se enfrentaban los docentes al intentar mejorar implicación y el compromiso de los estudiantes era medir su grado de participación, así como la efectividad de las mejoras propuestas. Sin embargo, nuestra capacidad para analizar y medir con precisión la participación de los estudiantes ha mejorado significativamente los últimos años, y en este cometido tienen un papel esencial los siguientes métodos:

Encuestas de participación estudiantil

Una encuesta de participación dirigida a estudiantes es una forma de evaluar el desarrollo de las clases o de la asignatura. Puede llevarse a cabo por escrito o digitalmente a través de test online de respuesta múltiple, y brinda a los estudiantes la oportunidad de valorar la efectividad de la enseñanza y el grado de su propio compromiso.

Por un lado, las encuestas de participación dirigidas a estudiantes proporcionan un medio para obtener directamente sus opiniones reales, eliminando las conjeturas. No obstante, también existen importantes inconvenientes en el uso de este tipo de encuestas, ya que los estudiantes pueden proporcionar respuestas más positivas con respecto a los profesores con los que tienen más afinidad, independientemente de la calidad de su enseñanza. Así mismo, los resultados también pueden verse afectados por otros sesgos.

Machine learning

El auge del machine learning, como un mecanismo para analizar grandes volúmenes de datos, se está utilizando también para transformar la forma en que se mide la participación de los estudiantes, lo que podría ayudar a eliminar algunas de las limitaciones del autoinforme. La participación se puede rastrear de varias maneras diferentes, desde analizar la asistencia y los resultados en los exámenes hasta monitorear el tiempo que los estudiantes están activos en un aula virtual e incluso introducir elementos de autoinforme a través de sistemas de respuesta de la audiencia.

Independientemente de las métricas, los datos se pueden introducir en la nube y, mediante el machine learning, se pueden extraer conclusiones sobre el nivel de participación de esa clase y analizarla en comparación con otros grupos similares. Esto permite una intervención más oportuna para planificar y realizar futuras mejoras.

Tecnología de reconocimiento facial

Una de las formas más fascinantes en que se utiliza la tecnología moderna para medir la participación de los estudiantes es a través del reconocimiento de expresiones faciales. Al usar cámaras colocadas en las aulas, combinadas con tecnología basada en machine learning, es posible reconocer los rostros de los estudiantes y sus expresiones, y usar esto para rastrear los niveles de participación e implicación del alumnado.

Así, por ejemplo, la tecnología podría determinar si alguien parece interesado, emocionado o feliz, o si por el contrario se muestra aburrido, distraído o confuso.

Posteriormente, la información se puede recopilar distribuyéndola por grupos, departamentos educativos e incluso por las diferentes instituciones académicas, con una puntuación que se asigna en función del nivel de participación alcanzado. Esto permite identificar los problemas de participación clase por clase, lo que hace que sea mucho más fácil realizar ajustes en la enseñanza.

Observación directa

Una forma menos precisa de medir el engagement es la observación directa, que puede ser realizada por el profesor o por una figura externa. Por lo general, el objetivo será buscar signos clásicos de participación del alumnado, tales como:

  • Estudiantes mirando al frente en el aula y mirando a la pizarra.
  • Los estudiantes prestan atención al profesor cuando habla.
  • Estudiantes tomando notas o realizando las tareas asignadas en el momento adecuado.
  • Estudiantes que hacen preguntas, dan respuestas y contribuyen a los debates.

Así mismo, implicará estar atento a las señales de desvinculación, como estudiantes que hablan con los compañeros, miran a su alrededor en el aula, se mueven inquietos y se muestran reacios a participar en los debates. Aunque la observación directa dificulta la medición precisa, permite a los docentes detectar problemas obvios que pueden no aparecer en las encuestas de autoinforme.

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Consideraciones finales

Es difícil cuantificar la importancia de lograr un alto nivel de participación de los estudiantes, ya que, de hecho, es un requisito previo para que la enseñanza se considere exitosa. Es mucho menos probable que los estudiantes que no están comprometidos retengan información, adquieran un conocimiento adecuado del tema en cuestión y logren su máximo potencial cuando realizan exámenes o tareas.

La implicación y el compromiso de los estudiantes se puede medir de varias formas diferentes, y hacerlo es importante, ya que esto puede ayudar a los profesores a comparar clases, cursos y enfoques, y hacer ajustes para mejorar los niveles de participación. Sin embargo, el compromiso solo se puede lograr cuando los estudiantes están involucrados emocionalmente en su propio aprendizaje y se interesan activamente en él, lo que requiere que los docentes utilicen las estrategias adecuadas para potenciar la interacción y participación de su alumnado.

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