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Caso práctico

Profesor de Clases Particulares Mejora la Satisfacción de los Alumnos, Su Atención y El Entendimiento con las Clases Virtuales

con pantallas interactivas de ViewSonic®

Compañía

Klicher Sanhueza es profesor en la Escuela Preuniversitaria Gauss desde 2011. Sanhueza, que tiene un máster en Educación de la Universidad de Santiago de Chile, ha dedicado su carrera profesional a dar clases privadas y a preparar a sus alumnos para la PSU (Prueba de Selección Universitaria). Además de enseñar Matemática y Física a alumnos de escuela primaria, Sanhueza también imparte clases de Cálculo, Álgebra y Estadística a alumnos de Ingeniería Civil y Comercial.

Descripción general

Problema: Ayudar al profesor Sanhueza a continuar con sus clases privadas en línea.

Solución: Pantalla interactiva ViewSonic® ViewBoard® IFP6550 de 65 pulgadas con resolución 4K Ultra HD.

Resultado:

  • Más participación de los alumnos e interactividad durante las clases.
  • La respuesta ha sido tan positiva que planea continuar usando la pantalla interactiva IFP6550 y el software myViewBoard para enseñar de manera remota cuando finalice la crisis por el COVID-19.
  • Menos tiempo destinado a trasladarse para dar las clases se traduce en más tiempo que puede pasar con su familia.

Estos chicos, como son nativos digitales, se sienten en un entorno familiar con las clases remotas y se entusiasman con todas las herramientas de myViewBoard™. La interactividad hace que estén prestando atención constantemente

— Klicher Sanhueza, profesor de clases particulares con un máster en Educación de la Universidad de Santiago de Chile

Problema

En respuesta al COVID-19, Chile comenzó a implementar distintas medidas diseñadas para lentificar la propagación de la enfermedad, como el distanciamiento social, la cuarentena y el cierre de escuelas, comercios y restaurantes. Aunque Sanhueza siempre había impartido clases privadas en persona, las nuevas restricciones impuestas en Chile lo obligaron a adaptarse. Como la enseñanza era una parte fundamental de su sustento económico, dejar de dar clases no era una opción. En marzo de 2020, Sanhueza decidió reinventar su proceso de enseñanza con las clases en línea.

Solución

Aunque Sanhueza conocía las pantallas interactivas ViewSonic® y el software myViewBoard™, nunca había pensado en trabajar con estas herramientas antes del COVID-19. Pero dado que Sanhueza necesitaba productos que le permitieran dar sus clases en línea con la misma efectividad de sus clases presenciales, decidió invertir en productos de ViewSonic.

El 15 de marzo de 2020, Sanhueza compró una pantalla interactiva ViewSonic ViewBoard® IFP7550 de 65 pulgadas con una resolución 4K Ultra HD y pantalla táctil inmersiva de 20 puntos para usarla junto con Zoom Pro y con el software educativo myViewBoard™ de ViewSonic, a fin de poder dar clases en forma remota.

Resultado

Para Sanhueza, comprar la pantalla interactiva fue una de las mejores inversiones que podía haber hecho. Antes de la pandemia, este profesor pasaba horas viajando para encontrarse con sus alumnos. Pero, con las clases virtuales, puede encontrarse con ellos al instante. Ahora, en lugar de perder tiempo en el tránsito, Sanhueza puede dedicarle más tiempo a su familia en Peñalolén.

Gracias a la pantalla interactiva ViewBoard IFP6550 y al software myViewBoard, la calidad de sus clases también cambió significativamente.

“Durante las clases presenciales, los niños interrumpían para ir al baño o buscar comida. No estaban motivados y hacían cualquier cosa para evitar la clase. En cambio, con las clases remotas, dado que los niños son nativos digitales, sienten que están en un entorno familiar y se entusiasman con todas las herramientas de myViewBoard. La interactividad hace que estén todo el tiempo prestando atención; no piden permiso para ir al baño ni se sienten desmotivados. Los alumnos que tenían dos horas de clase empezaron a pedirme cuatro, y los que tenían una hora por semana ahora piden dos”, dice Sanhueza.

La interactividad que ofrecen la pantalla y el software myViewBoard entusiasmó tanto a los alumnos que muchos pidieron que las clases continuaran durante las vacaciones de invierno (esto nunca le había pasado a Sanhueza durante sus 15 años de carrera docente).

Con myViewBoard, Sanhueza puede enviar a los alumnos y a los padres los códigos QR que vinculan todo el trabajo hecho durante una clase para que los alumnos puedan repasarlo y los padres puedan ver exactamente qué se les enseñó a sus hijos.

Sanhueza cree que, una vez que termine la pandemia, al menos, el 80 % de sus clases continuarán siendo remotas. Una de las razones principales por seguir con las clases remotas es que la pantalla interactiva IFP6550 y el software myViewBoard le permiten llamar la atención de los alumnos y adaptarse fácilmente a su estilo de aprendizaje, ya sea auditivo, cinestésico o visual.

“Los alumnos tienen distintos modos de aprender, algunos lo hacen con la ayuda de sonido, otros con el tacto o en forma visual. Las clases en persona son más bien explicativas, pero las virtuales son más vivenciales. Yo soy el intermediario entre el conocimiento y el alumno; es una clase constructiva en la que trabajamos juntos”, explica Sanhueza.

Sin embargo, al principio, no a todos los estudiantes les gustaba la idea de tener clases privadas virtuales. "Había un pequeño que deseaba tener clases presenciales porque, supuestamente, no iban a gustarle las virtuales, y le dije que probáramos. Lo hicimos y ahora está fascinado; tiene dos clases por semana”, dice Sanhueza.

Para Sanhueza, las respuestas a sus clases privadas virtuales fueron tan positivas que ahora está usando la pantalla interactiva IFP6550 y myViewBoard para su clases en la Escuela Gauss. Los administradores, al observar las mejoras notables en los alumnos de Sanhueza, decidieron comprar otras dos pantallas interactivas ViewSonic para las clases.

“Estaba feliz: fui un pionero en la escuela preuniversitaria. Me felicitaron por mis clases. Me dijeron que las mejores clases de la escuela preuniversitaria eran las que yo daba con la pantalla interactiva. Pasé de tener ocho alumnos en mi clase a tener 12 la semana siguiente porque los chicos hicieron correr la voz de que tenían clases espectaculares conmigo”, dice Sanhueza.